
Estados Unidos asegura reservas por 65.000 millones de barriles y Venezuela recibe una inversión de hasta 100.000 millones de dólares
El presidente Donald Trump anunció el acuerdo petrolero que su administración considera el mayor jamás firmado en el mundo: un entendimiento que otorga a Estados Unidos control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas en Venezuela y que, simultáneamente, activa la reconstrucción de la industria petrolera venezolana.
Según la ficha informativa difundida por la Casa Blanca el 31 de agosto de 2026, el pacto asegura la dominancia energética estadounidense por el próximo siglo sin costo alguno para el contribuyente. Las reservas incorporadas duplican con creces las que Estados Unidos posee en su propio territorio, estimadas en unos 46.000 millones de barriles.
El acuerdo se estructura a través de North American Blue Energy Partners (NABEP), segunda productora privada de Venezuela y operador con trayectoria comprobada, que recibió concesiones por un siglo sobre 17 campos petroleros. La compañía cedió al Departamento de Guerra una participación del 35% en su matriz y garantizó al Departamento de Estado la compra a costo de producción del 20% de su producción total, además de un derecho de primera opción sobre el resto.
Para Venezuela, el impacto se traduce en una inversión de hasta 100.000 millones de dólares en nueva infraestructura petrolera, miles de empleos de alta remuneración y aproximadamente 200.000 millones en regalías e impuestos durante los primeros 25 años, recursos destinados a la reconstrucción y el desarrollo social.
La Casa Blanca enmarca la operación dentro de su plan de tres fases —estabilización, reconstrucción y transición democrática— y la presenta como condición previa para el crecimiento impulsado por el sector privado.
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