
El empresario encabeza la aplicación de la política de “Estados Unidos Primero” en el crudo venezolano
Alejandro Betancourt se ha convertido en el interlocutor de referencia de la administración de Donald Trump para impulsar acuerdos petroleros en Venezuela bajo la política de “Estados Unidos Primero”, según reveló Bloomberg. Con una carrera construida en la industria de turbinas eléctricas y la producción de crudo, hoy ocupa un lugar central en el acercamiento petrolero entre ambos países.
De acuerdo con Bloomberg, controla el principal productor independiente de petróleo de Venezuela y colabora con la administración estadounidense en la identificación de activos con potencial, la evaluación de condiciones operativas y la articulación de contactos dentro de la industria. Su labor apunta a facilitar la incorporación de compañías petroleras independientes al negocio venezolano, un espacio donde ya se alcanzaron acuerdos preliminares con firmas como Lionheart Capital y Pacific Coast Energy Co. (PCEC).
Cifras que sostienen su liderazgo
Bloomberg reporta que su empresa, North American Blue Energy Partners (NABEP), produce alrededor de 200.000 barriles diarios de crudo en campos ubicados en torno al Lago de Maracaibo y la Faja Petrolífera del Orinoco. La semana pasada, además, una parte vinculada al empresario acordó adquirir la participación minoritaria de Harry Sargeant, un movimiento que refuerza su presencia en el negocio petrolero venezolano.
Todo ocurre mientras Washington busca canalizar 100.000 millones de dólares hacia la producción de crudo en el país, en un escenario donde las grandes negociaciones avanzan con lentitud por la complejidad de los acuerdos con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
Con NABEP consolidada como el mayor operador independiente y un canal directo hacia la administración estadounidense, Betancourt se afianza como una de las figuras que están reconstruyendo la industria petrolera de Venezuela.
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